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Terapia celular sirve para combatir várices e insuficiencia vascular

Las células madre han demostrado ser grandes aliadas para combatir las várices, la insuficiencia vascular y otras enfermedades derivadas de problemas circulatorios en las piernas, al ser combinadas con linfocitos efectores.

Con el paso de los años las extremidades inferiores comienzan a sufrir de diversos problemas de irrigación sanguínea. Las más comunes son la formación de várices, que en su forma más simple generan feas arañitas visibles en la piel, pero que pueden llegar a complicarse.

Existen algunos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir este tipo de males, como son la obesidad o la diabetes que incrementa el riesgo de padecer úlceras o llagas en los pies -también llamadas úlceras diabéticas o pie diabético- ya que esta enfermedad daña el tejido epitelial, los nervios y los vasos sanguíneos de esta zona del cuerpo.

Várices e insuficiencia venosa

La insuficiencia venosa ocurre como resultado de un aumento prolongado de la presión que ejerce la sangre sobre las paredes venosas. Esto degenera el tejido elástico y provoca el mal funcionamiento de las válvulas de las venas, por lo que la sangre se acumula y se generan venas anormalmente dilatadas y tortuosas (várices), que son incapaces de contraerse para empujar el flujo sanguíneo.

Se calcula que un 10-20% de la población general desarrolla con el tiempo venas varicosas en la parte inferior de las piernas. Esta afección es mucho más común en personas mayores de 50 años con sobrepeso y en mujeres. Tener antecedentes familiares cercanos de varices y ocupaciones que requieren largos periodos de permanecer de pie o sentado son factores de riesgo para desarrollar esta patología

La enfermedad, como se ha mencionado arriba, puede presentar diversos estadios de complicación, dependiendo del nivel de compromiso de la irrigación. Mientras más grave es la condición del paciente, mayor es el efecto necrótico de la insuficiencia de nutrientes que traslada la sangre, llegandose a generar venas inflamadas y hasta úlceras crónicas.

Evolución Insuficiencia Vascular
Evolución Insuficiencia Vascular

Las úlceras crónicas en miembros inferiores tienen un alto impacto negativo sobre la calidad de vida de quienes las padecen, habitualmente se asocian a dolor crónico y a limitación funcional que afecta el caminar y la resistencia para estar de pie. Las várices y la diabetes mal controlada son dos de las causas más frecuentes. Esta terrible dolencia se presenta hasta en un 5% de la población mayor a 65 años.

Arteritis Obliterante

Las várices son problemas que ocurren en las venas. Pero existe otra variante de problema circulatorio que afecta a las arterias. Se trata de la arteritis obliterante o enfermedad de Friedlander. En el caso de la arteritis el problema surge por la inflamación de las células que tapizan el vaso sanguíneo, provocando la obstrucción parcial o completa de la arteria y disminuyendo, de esta manera, la irrigación de piernas y pies.

La arteritis ocasiona fatiga, dolor o sensación de pesadez en las piernas durante la marcha, pero al entrar en reposo los síntomas mejoran. A medida que la enfermedad se agrava, la sensación de alivio va desapareciendo y las personas pueden recorrer distancias menores. En los casos más graves aparece el dolor persiste aún en reposo, y se le suman alteraciones en las características de la piel, úlceras y, finalmente, la gangrena que deriva en amputación

Las Células madre pueden revascularizar las extremidades inferiores

La terapia celular ha probado ser efectiva no para la disminución de los síntomas causados por la insuficiencia vascular, ya que ataca el problema de raíz: la escasa irrigación por el daño de las venas o arterias de las piernas. Luego de aplicar las células madre, la primera señal de recuperación es la disminución progresiva del dolor y se evidencian signos de mejora en la perfusión de los tejidos.

Células Madre Mesenquimales

Las células madre mesenquimales tienen la capacidad de diferenciarse en células progenitoras de diversos tejidos: óseo, cartilaginoso, nervioso, entre otros; mediante procesos que se realizan en el laboratorio y se completan en el cuerpo que las recibe de forma tal que repgeneran el tejido dañado de los órganos receptores. Son la materia prima que se usa para dicha reparación, que es conducida y regulada por los linfocitos efectores.

En nuestras investigaciones hemos logrado prediferenciar las células madre mesenquimales a células progenitoras vasculares, por lo que al ser implantadas al paciente se generan dos efectos básicos: se reparan los vasos sanguineos dañados y se generan nuevos conductos por los que puede circular la sangre. Esto es lo que se conoce como revascularización.

Algunos ejemplos de revascularización con células madre

Presentamos diversas fotografías de pacientes tratados con las células madre en combinación con linfocitos efectores. Los casos son diversos. En el primero, las células madre mesenquimales han servido para generar nuevos vasos, que son completamente visibles a tan solo 6 meses de recibir el paciente el implante celular.

Reparación - Antes
Reparación - Después

En el segundo caso se nota cómo se repara notablemente un vaso existente, tras 12 meses de recibir las células.

Nuevo Vaso - Antes
Nuevo vaso - Después

Finalmente, presentamos un caso donde se registra la aparición de una nube de vasos sanguíneos a tan sólo 3 meses, que es una primera muestra de que el proceso de revascularización se ha iniciado.

Nube - Antes

En todos los casos, los pacientes registran disminución del dolor o molestias causadas por la insuficiencia vascular, así como recuperación de las capacidades de movimiento de las extremidades inferiores.

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